Por más que hablo nada digo, palabras vacías que caen por su peso como el agua en un río, turbulentas y enaltecidas arrastrando a su paso piedras y fango, yo en esta balsa sin rumbo ni destino esquivando las piedras que encuentro en mi camino e intentando no hundirme en este fango ennegrecido.
Por fin hoy vivo tranquilo, se a calmado la corriente de ese río bravío, el fango se poso en un pasado extinguido ya solo me queda………. Saber lo que digo.
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